José Pepe Romero
González no se dejó ver por la caseta
de Prasa en las última Feria de Córdoba, lo que extrañó a quienes le
conocen. Hombre una discreción proverbial, en parte culpa de su timidez,
nunca le ha gustado figurar en la prensa, pese a su condición de
promotor de éxito. Apenas si da entrevistas. Rara vez aparece en las
fotografías. Esta condición le envuelve en un halo de misterio. Estos
días, su nombre ha saltado al primer plano de la actualidad con motivo
de la Operación Astapa contra la corrupción en la Costa del
Sol. La juez le ha dejado en libertad bajo fianza de 300.000 euros.
Romero está imputado por cohecho, blanqueo de capitales y diversos
delitos contra la administración pública. Estepona ha supuesto un
importante varapalo para el buen nombre de esta compañía, una de las
mayores inmobiliarias no cotizadas españolas, la segunda empresa más
importante de Córdoba.
Prasa tiene en Estepona una promoción residencial
de 190 viviendas en Playa Ángel y otra bolsa de suelo adquirida
recientemente a la promotora cordobesa ÑXXI, denominada Miraval. Además,
cuenta con un polémico solar junto a la Playa de la Rada que se ha
enquistado en el tiempo, ya que iba a albergar un hotel (Hotel Playa
Estepona) promovido en época del GIL que invadió dominio público
hidráulico, se excedió en la edificabilidad permitida por el PGOU de
Estepona, y que desde abril se encuentra en derribo.
En 1999, Prasa, a través de la sociedad Estepona
Beach 2000, se hace con el hotel y obtiene la licencia, que sufre una
serie de modificaciones como el aumento de 5.000 a 22.000 metros
cuadrados techo. La ejecución del hotel se paralizó en 2003 y tras años
de negociaciones se acordó compensar a Prasa con más edificabilidad en
otros suelos (se habla de unas plusvalías de 60 millones de euros) y una
disminución del 70% de la edificabilidad en el solar del hotel, que va a
dedicar a viviendas, a cambio de la demolición. En 2003, grupos
políticos del Ayuntamiento de Estepona denunciaron que Prasa había hecho
"donaciones" de 300.000 euros al Consistorio para pagar nóminas
municipales.
El presidente de Grupo Prasa, José Romero, nació en
Torrecampo en 1947, una pequeña localidad de Los Pedroches. El nombre de
la compañía se corresponde con las iniciales de su padre,
Pablo Romero Alamillos, patriarca de este grupo familiar y
fundador de una pequeña empresa de albañilería que se ha terminado
convirtiendo en un emporio de 34 empresas con presencia internacional
que abarca la construcción y la promoción de viviendas, residencias de
mayores y proyectos hoteleros, pero también explotaciones cinegéticas.
Prasa da empleo directo a 2.000 personas.
Los cinco hijos de Pablo Romero siguieron los pasos
del padre y, capitaneados por José, que participó desde joven en la
gestión de la firma, comenzaron a desarrollar la constructora, que
creció de forma espectacular entre los años 80 y 90. Más allá de la
construcción, José Romero no ha dudado en comenzar aventuras
empresariales, como el desarrollo de Sanyres, dedicado a las residencias
para personas mayores.
En su tierra natal, Romero ha recuperado La Posada
del Moro -antigua parada de postas del camino entre Córdoba y Madrid-,
donde desarrolla una importante labor cultural y museística. Este
empresario además es el accionista mayoritario del Córdoba C. F.,
después de que los otros dos propietarios del club -Rafael
Gómez (Sandokán) y Ángel Marín-
decidieran vender sus activos.
Otra de las apuestas más importantes de este
empresario ha sido la Cátedra Prasa de Empresa Familiar, en la que se
han formado decenas de empresarios de la provincia. Entre sus
reconocimientos más importantes se encuentra el nombramiento en 2006
como mejor empresario nacional concedido en la Feria Inmobiliaria
Meeting Point, una de las más importantes del sector.