“Estamos viviendo una crisis
y todas las empresas tenemos que adecuar nuestras plantillas al
mercado”, explican a El Confidencial Digital
fuentes cercanas a la dirección de la compañía.
La promotora, por detrás en tamaño e importancia tan
sólo de las grandes inmobiliarias que cotizan
en Bolsa, está atravesando “una situación muy delicada”.
Entre los empleados, “la amenaza de un posible ERE
es cada vez más palpable”, según reconocen las mismas fuentes. Entre los más
afectados por la decisión estarían los profesionales adscritos al
departamento de expansión y desarrollo de negocio.
Desde el entorno cercano a los propietarios de Grupo Lar –la
familia Pereda y el antiguo banco de inversión Morgan Stanley-
apuntan a ECD que la estrategia de
la compañía “se ha articulado desde hace años en la diversificación
geográfica y por líneas de negocio para anticipar y adaptarse a los cambios de
ciclo”.
Esta políticarespalda la disminución del número de sus empleados, apuntan
estas mismas fuentes, concretando que “la reducción del mercado de
promoción residencial en España ha conllevado una adaptación de los
recursos dedicados al mismo”.
Dicha reestructuración se ha traducido en un recorte de la plantilla del
25%, que, en los últimos dieciocho meses, ha pasado de trescientos
noventa empleados a doscientos noventa.
Además, desde mediados de 2007, la inmobiliaria ha pasado
de ocupar cuatro plantas completas a las dos y media que
mantiene actualmente en un edificio representativo del Paseo de la Castellana.
Grupo Lar facturó el pasado año 660 millones de euros, cifrando sus
beneficios atribuidos en 64 millones. La promotora dispone de una cartera de
2.750.000 metros cuadrados de superficie edificable total.