Estados
Unidos concentrará la mitad de
la inversión de Iberdrola
Renovables hasta 2012
El
presidente de Iberdrola,
Ignacio Sánchez Galán (Efe)
Si Estados Unidos apuesta
definitivamente por las
energías limpias tras las
elecciones de noviembre, a
Iberdrola Renovables le va a
ir muy bien. El Plan
Estratégico 2008-2012 que la
compañía presentó ayer durante
su primera Junta de
Accionistas tiene en el país
norteamericano su principal
ancla. De la friolera de
18.800 millones de euros que
prevé invertir en esos cinco
años –lo que supone un ritmo
anual de 3.700-, la mitad irá
a parar a Estados Unidos, que
además acogerá otros 800
millones que se estima
destinar en concepto de
almacenamiento de gas.
Claro que Iberdrola
Renovables no corre demasiados
riesgos. La propuesta de
Barack Obama
encaja perfectamente con el
discurso: hasta 15.000
millones de dólares anuales
durante 10 años prevé destinar
el demócrata a fomentar las
energías renovables si gana
los comicios, dinero que
obtendrá de subastar permisos
a las empresas que emitan
gases de efecto invernadero.
También encajaría, aunque
desde otra perspectiva, la de
John McCain.
El líder republicano optaría
por bajar los impuestos
corporativos.
El mercado tampoco desairó
la propuesta en un día en que
casi nadie se salvó de la
quema. En una jornada de
desplome bursátil, con el Ibex
en una caída libre del 2,96% y
33 de los 35 valores vistiendo
su particular roja,
el Plan Estratégico recibió
los olés del parqué
con una subida del 1,48%. Una
hoja de ruta que sólo
contempla un 23% de la
inversión en España y un 25%
en el resto de Europa. El
sabor más español está en la
aprobación del traslado de la
sede a Valencia, medida que
“responde a la política de
reordenación de centros de
decisión” del grupo, explicó
el presidente, Ignacio
Sánchez Galán.
En todo caso, la apuesta
estadounidense no hace sino
completar el interés que ya ha
mostrado el grupo en ese
mercado. Actualmente,
Iberdrola está a la espera de
que finalice la semana próxima
el plazo de alegaciones y de
que la Comisión de Servicios
Públicos del Estado de Nueva
York decida sobre la compra de
Energy East, valorada en 6.400
millones de euros. Fuentes de
la compañía insistieron ayer
en que no seguirán adelante
con el proyecto si no se les
permite invertir en renovables
e infraestructuras, algo que
ha solicitado limitar el juez
Rafael Epstein en un dictamen
no vinculante. La de Nueva
York es la última autorización
que resta para que se consume
la operación.
Dividendo
progresivo
El Plan contempla un
dividendo progresivo desde el
25% al 50% al final del
periodo, en paralelo a un
beneficio bruto de explotación
(ebitda) de 3.400 millones de
euros y un beneficio neto de
aproximadamente 1.000 millones
en el año 2012. De acuerdo con
el planteamiento de inversión,
dos tercios del ebitda
procederán de fuera de España,
sólo un tercio de EEUU. Todo
con un apalancamiento
(relación entre el capital
propio y a crédito) inferior
al 50%, recursos propios de
14.000 millones y un aumento
de los activos del 75%.
Claro que la empresa prevé
una cierta contención de sus
resultados en los próximos
ejercicios, si tenemos en
cuenta que sólo para el
conjunto de 2008 cuenta con
alcanzar un beneficio bruto de
1.300 millones y uno neto de
400. “A cierre de junio
estimamos que el ebitda se
sitúe en 570 millones,
mientras que la previsión de
beneficio neto, de 170
millones de euros, constituye
casi 1,5 veces más el de todo
el año 2007”, apuntó Galán.
Desde el punto de vista de
la capacidad instalada, el
objetivo es alcanzar una
potencia renovable de 13.500
megavatios en 2010 y de 18.000
al final del período, con un
ritmo de instalación de 2.000
megavatios anuales. La
producción se cuadriplicaría
hasta los 42.300 gigavatios
hora. Sólo en 2008, “se
incrementará la potencia
instalada renovable hasta
superar ampliamente los 9.000
megavatios, registrándose el
mayor crecimiento en Estados
Unidos, con cerca de 1.000
megavatios instalados en el
año”, añadió Galán por si
alguien tenía alguna duda de
por dónde van los tiros.