Crónica de un cambio de
ciclo anunciado
MIRIAM CALAVIA
La ‘época dorada’ del
sector inmobiliario ya es historia y la nueva realidad pasa por una crisis
más profunda de lo esperado. Las previsiones de los expertos venían avisando
desde comienzos de 2007 de un ajuste moderado entre la oferta y la demanda,
de un aterrizaje suave de los precios y de un relajamiento del desaforado
ritmo de la construcción. Pero el desplome de las inmobiliarias en Bolsa
contagiadas por la valenciana Astroc en el mes de abril y el estallido de
la crisis de las hipotecas ‘subprime’ en Estados Unidos en verano hicieron
polvo los pronósticos y precipitaron el frenazo del ‘ladrillo’.
La incertidumbre por la
situación económica y sobre todo la escalada del euríbor ha mermado el ánimo
de los compradores, que además se enfrentan a un endurecimiento en la
concesión de créditos por parte de los bancos, más cautelosos ante la
dificultad por la que atraviesan muchas familias para pagar sus hipotecas.
De hecho, la morosidad ya supera el 1% por primera vez en cinco años. De
este modo, las ventas se han ralentizado y se ha generado una sobreoferta
que está obligando a los propietarios a rebajar el precio de sus viviendas,
aunque muchos aún se resisten.
Y es que el ‘boom’
inmobiliario llegó a triplicar el valor de la vivienda en la última década.
Según datos oficiales, desde 1998 hasta 2005 el precio de la vivienda libre
pasó de crecer un 7,7% a alcanzar los dos dígitos. El pico se registró en
2003, cuando llegó al 18,4%. A partir de 2006 comenzó a notarse la
ralentización del mercado y el incremento fue del 9,8%, mientras que en 2007
la cifra bajó hasta el 4,8%. Pero ha sido en el primer trimestre de este año
cuando se ha producido una caída real de los precios, al avanzar un 4%, por
debajo ya de la inflación.
Las expectativas de una
mayor caída de los precios en los próximos meses contribuyen a estancar
todavía más la demanda. Los propietarios ven con preocupación cómo se alarga
el tiempo de venta de las casas y cae el número de operaciones cerradas.
Según el INE, la compraventa de viviendas disminuyó un 24,4% en febrero
respecto al mismo mes de 2007. Asimismo, la contratación de hipotecas
registró un descenso de 25,8%, la mayor caída desde que se inició la serie
en 2003.
La construcción también se
resiente. Tras alcanzar el récord de más de 800.000 viviendas construidas en
España en 2006, cuando se levantaron más inmuebles que en Alemania, Francia
y Reino Unido juntas, el ritmo constructor ha pisado el freno y ha caído un
19%, hasta 616.000, según el Ministerio de Vivienda.
Promotoras e inmobiliarias
ven cómo el cambio de ciclo hace peligrar un negocio que parecía no tener
límites. Las empresas se ven obligadas a agudizar su ingenio para captar
clientes y lanzan todo tipo de ofertas. Muchas han optado también por
diversificar y abrirse camino en países de la Europa del Este con gran
potencial, tcomo Polonia, Rumanía y Bulgaria. Sin embargo, algunas compañías
se han visto abocadas a presentar la suspensión de pagos o a refinanciar sus
deudas con los acreedores.
En 2007 echaron el cierre
alrededor de 32.000 oficinas de intermediación inmobiliaria, el 40% del
total. Pero las previsiones para este año son aún peores. Los expertos
creen que el 75% de las 60.000 agencias inmobiliarias que trabajan en España
desaparecerán a medio plazo.
Ante la crisis del sector,
que viene acompañada por un aumento del paro y una desaceleración de la
economía, los expertos y los profesionales han visto en el alquiler una
solución razonable. El propio Gobierno ha puesto en marcha una serie de
medidas para fomentar el alquiler y la vivienda protegida (VPO), mientras
que las inmobiliarias apuestan, cada vez más por la fórmula del alquiler con
opción a compra. En un país donde el parque de vivienda asciende a 24
millones, el alquiler sólo representa el 11% frente al 30% de la media
europea.
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